Competir
y tener éxitos en la actividad laboral se ha convertido en un desafío para
cualquiera que lo intente. Pero no sólo es un desafío al intelecto y a la
voluntad, sino también un reto a la moral de muchos; tal vez ésta sea una de
las razones para considerar a la competencia que se desarrolla en el mercado
como inhumana, porque aparentemente los principios éticos parecerían ser más un
límite que un aliado de todo aquel que intenta competir.
Con
este panorama, la probabilidad de adoptar criterios de comportamiento que sean
efectivos, es decir nos permitan competir con éxito, y además estén de acuerdo
a los principios que hemos adoptado para conducir nuestra vida, y por ello sean
también incentivo para estimular nuestra dedicación a esa competencia, es una
incógnita para más de uno.
QUÉ
HACER Y CÓMO, QUÉ APLICAR Y CUÁNDO ?, son preguntas que normalmente se hace
todo aquel que actúa en una empresa o busca hacerlo.
Por
otro lado, vivimos corriendo como si estuviésemos participando de una maratón
interminable, dónde el objetivo más importante parece ser la superación
permanente.
Por
eso ésta es una época donde no sólo es importante hacer, sino que además los
ejecutivos tratan de demostrar su capacidad de actuar de inmediato, como si
estuvieran en una carrera donde la velocidad define al mejor. Así cuando se les
hace una pregunta, más allá de la importancia de la respuesta, tratan de
contestar al momento, igual que cuando tienen que tomar una decisión; la
premisa es decidirse, cuál será la elección parecería secundario.
Esta
presteza ante la actividad es lógica. Aparentemente el tiempo se ha convertido
en un enemigo, especialmente cuando no es aprovechado. Por otro lado, el hecho
de actuar sin consulta y sin mostrar dudas, da cierta imagen de capacidad en la
resolución de problemas.
Esa
maratón en la que vivimos también se nota en el comportamiento de las empresas.
En otros tiempos, el desarrollo de una empresa era más lento, pero también su
caída, cuando ocurría, se veía venir. Hoy en día, las organizaciones alcanzan
niveles de crecimiento espectaculares en tiempos relativamente reducidos, así
como también desaparecen de un día para otro.
Sin
embargo, para una empresa sobrevivir en el mercado actual es cada vez más
difícil; principalmente porque día a día hay más negocios que quieren venderle
cosas a gente que ya tiene de todo, y mucho de ese todo ni siquiera se utiliza.
Cuando
se toma una decisión se elige un camino y se descartan otras posibilidades. Si
el que resuelve se equivoca, normalmente la consecuencia de ese accionar
conduce a una situación peor.
Por
otro lado, difícilmente un éxito en la empresa dependa del ahorro de tiempo que
hacemos cuando tomamos decisiones; pero sí muchos fracasos se deben al apuro en
analizar y decidir, ya que esto lleva a no considerar todos los factores que
entran en juego y también a ponderarlos incorrectamente.
La
herramienta más trascendente con que cuenta una organización es la capacidad
del cerebro humano; no sólo de quienes deciden, sino de todos los que la
integran. Una de las formas de aprovecharlo es tomarse tiempo para decidir; si
no lo hacemos, el tiempo termina decidiendo por nosotros.
Para
tomar decisiones efectivas, además del tiempo, debemos considerar principios,
variables y conceptos que pueden servir de bases para percibir la realidad,
conocerla, comprender nuestra relación con ella y actuar en consecuencia.
De
ahí que los principios de comportamiento y el actuar consecuente deben salir de
cada persona a partir del conocimiento de sí mismo, procediendo como si fuera
un espectador, para poder percibir sus potencialidades y sus límites, porque
éstos le permitirán acceder inteligentemente a su entorno. Así podrá integrarse
eficazmente a ese medio que lo rodea, utilizando al máximo sus habilidades en
las posibilidades más próximas, la clave del éxito de cualquier individuo.
El
objetivo de este desarrollo es principalmente transmitir pautas, recordar
algunos principios, y llevar al lector a reflexionar.
Reflexionar
sobre una realidad que, más allá de nuestras sensaciones, nos demanda atenderla
inteligentemente.

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